En marzo comienza la actividad escolar y con ella todas las rutinas: deportes, gimnasio, clases de inglés, canto o danza. Los horarios están a la orden del día. Y, a veces, entre tanto trajín, los almuerzos, desayunos o cenas familiares pasan a segundo plano. Se come lo más fácil y rápido.

 

Sin embargo, no debemos olvidar que si tenemos niños a cargo es nuestra responsabilidad crearle buenos hábitos alimenticios que podrán continuar en su vida adulta. Además, su alimentación no solo afecta a su crecimiento y desarrollo, sino también a su aprendizaje y conducta.

 

En este sentido, las frutas y verduras, cumplen un rol de suma importancia. Las frutas nos aportan ácido ascórbico (vitamina C) además de otros antioxidantes como los flavonoides. También nos aportan fibra de tipo soluble que nos ayudará a mejorar la función intestinal. En tanto, las verduras son una fuente importante de potasio, magnesio, fibra, folatos y vitaminas A y C. Algunas nos aportan calcio y hierro.

 

La Organización Mundial de la Salud recomienda tomar al menos 5 raciones de frutas y verduras por persona y día, es decir, unas 25 raciones semanales. Es responsabilidad de la familia cumplir con ese número. Probar con variados menús, tener a la vista frutas y verduras, incorporar jugos o licuados y educar con el ejemplo es esencial. ¡No olvidar!