Llevar una vida sana, alimentarnos variado y bien, y escuchar las necesidades de nuestro cuerpo son tres conceptos cada vez más instalados en la sociedad.

 

La nutrición es la medicina preventiva por excelencia y se torna un pilar fundamental para crecer sanamente y desarrollar a pleno las funciones inherentes a la vida. Una buena alimentación evita carencias y excesos, disminuye la acumulación de toxinas en el organismo, colabora a su expulsión y es una terapia básica en todos los procesos curativos.

 

Pero, ¿estamos comiendo de forma correcta? ¿Tenemos la energía suficiente para vernos bien y estar saludable? Con la idea de que “el alimento puede ser tu medicamento y tu medicamento puede ser tu alimento”, Susana Zurschmitten, nutricionista y autora del libro Alimentación para sanar, propone pequeños cambios de hábitos y da consejos inteligentes para elegir lo que comemos y así sentirnos cada día mejor.

 

Te compartimos 8 de los pequeños hábitos que Zurschmitten propone:

1 Incorporar un jugo de frutas diariamente, si es posible antes del desayuno; su fin es alcalinizar el organismo, y ayudar a su desintoxicación. Si esto es difícil, beber un vaso de agua con limón exprimido.

 

2 Tratar de que la guarnición sea siempre una ensalada o verdura cocida. Esto facilita la digestión y nos ayuda a incorporar fibra, minerales y vitaminas (y enzimas si las verduras son crudas)

 

3 Beber agua en lugar de gaseosas o jugos industriales.

 

4 Incorporar unas semillas, si es posible crudas y molidas, para agregar en las ensaladas.

 

5 Reemplazar una colación de barra, galletita, alfajor light, galleta de arroz, etc. por una fruta fresca o unas 6 almendras.

 

6 Tratar de incluir el pescado en nuestra dieta.

 

7 Disminuir gradualmente el uso de edulcorantes artificiales.

 

8 Utilizar sal marina o rosada del Himalaya en lugar de sal común, son ricas en minerales y mejoran su equilibrio en sangre.